Eres un estúpido perdedor-dijo
El negro que amo
Es muy bien dotado
Pero dotado de verdad
No como vos
que la vas de escritor…
Y no eres más
que un estúpido perdedor.
Estúpido perdedor-repetí yo
como un estúpido perdedor.
Mientras ella seguía diciendo:
No servís para nada
Ni siquiera de consolador.
¿De dónde vendrá tanta leña?-
Reaccioné yo ya entrando en calor.
Del monte de Venus
¿De dónde más?-Dijo ella.
Y eso fue lo último que dijo esa noche.
Y esa noche fue la última vez que nos vimos.
27/6/10
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1 comentario:
genial genial.. ufff.. sin palabras master...
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