Arden todavía
Las manos de los jíbaros
Y no es precisamente por aplaudir…
Arden acaloradas por el frío
Y de sembrar
Arduamente el germen
De una nueva planta funeraria
Esperando cosechar...
(más odios que simpatías)
Algún que otro fruto prohibido
Y tóxico como la luna...
(mientras ella brilla por su ausencia)
Los habita entre fieras
Los ilumina...
Mostrándoles el camino
con lo que queda de su esplendor.
1/6/10
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