25/2/10

La Moneda

Muy pocos me trataron
De acuerdo a la virtud,
casi siempre fui tratado
De acuerdo al defecto.
Estoy cansado de que me digan
que vivo en una nube de pedos
Porque no me canso de olfatear
La exquisitez en algunos de ellos.
Así me consuelo
Diciéndome
que no es tan malo ser
Despreciado
Porque al menos sé
que no les fui del todo indiferente.
Aunque (claro) uno quiere
Ser más querido que odiado.
Pero también uno ha aprendido
A llevarse bien con Dios
Y con el Diablo,
con esa ambigüedad que es la vida o la muerte.
Porque al fin
Y al cabo
Somos dos caras de la misma moneda:
La nada.
Una moneda que vale la pena
cambiarse por amor.

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