Señores…
Vuestro boicot
Me obliga
Dañosamente a ceder
A mi pretensión de ya no ser
Alimento para el alma
Que desmenuzan
De una dentellada salvaje
Para vuestro doloroso placer.
Y yo que sigo sin probar más bocado
Ni más opio
Que el de este ojo de vidrio
(tan duro como deleznable)
Que corta y pega
Una lengua de estropajo
A mi negro paladar.
20/2/10
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