Convidó con tragos espumosos
y fríos
y también con un cóctel humeante
de incienso, cannabis y tabaco-
para relajar-comentó.
E irse entregando de a poco
al vicio más dominante,
el vicio originario.
Pero su lengua fue densa
y mordaz...
(atomizaba)
y no era de lamer.
Así no se endulzan los oídos-confesó.
Porque en su altillo se hacían favores
Y se cumplía alguna que otra fantasía...
Porque de su altillo
siempre bajaba el mismo rumor
y algún que otro suspiro
que un lumpen le robara a una snob.
21/11/08
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