Sus manos trémulas
me acarician hasta hacer mella en mí.
Y yo ya no tengo la precisión de ayer.
Muchas son las balas que de mi calibre se pierden en el viento.
(menos mal que se venden a bajo precio...)
No sé, creo que nunca fui un calibre olímpico.
Algunos tiran por deporte sí
pero cualquier tirador sabe que esto es a matar o morir.
Será por eso que me sujetan sus manos trémulas
hasta hacer mella en mí?
Tus ojos se van a cerrar y un segundo después...
Lo dicho
yo ya no tengo la precisión de ayer...
Soy sólo un viejo fierro oxidado,
fiel
pero siempre martillado por su pulgar.
21/11/08
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