Mi hiperbólica mirada
siempre presagia mi desventura
predestinándome así...
Pero no exagero si digo
que una abeja avispada
me aguijoneó más de una vez
Dejándome así con la miel en los labios...
Ni exagero si digo
que uno es obra del destino
Y que este es en sí mismo
el verdadero gran artífice.
4/1/10
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