A mal tiempo…
Algo de ternura
Y no sólo fastidio
Ay ese rictus…
No es un buen presagio
Ni un buen gesto
Luego ya bajo lluvia
La miré con gravedad
Pero ella soltó una risa
(como si estuviese frente a lo ridículo)
No hubo testigos
Esos que me ven tan elegante
Esos que me respetan pero cuando se juntan…
Esos que algún día me darán la razón
(de la que hoy me privan)
Ella no me invitaría a cenar sino a desayunar
Entre tostadas, tomates
Y aceite de oliva
Pero fue seco el beso que le robé en la cocina
Oh cómo me gustó ese beso
Ese beso que para ella fue tan sólo uno más
Pero me propuso que me quedara a almorzar
Un asadito-quiero comer carne-dijo
Y beber un vinito-agregué
Así que fuimos hasta el minimarket
Donde me dijo que fuera a buscar algo de verde
Mientras ella preparaba el almuerzo. Así fue
Para cuando volví tenía todo pronto
La carne y las patatas con cierta disposición en la asadera.
Reconfortado todavía por el beso
(era como si me hubiera sacado un gran peso de encima)
Me servía una copa de vino al tiempo que me preguntaba
¿Quién coge a quién? ¿Quién deja a quién?
Cuando intempestivamente sonó el timbre
De una manera tan estridente, tan molesta
que me puso de mal humor. Paranoico.
Empecé a creer que ella había llamado a propósito
Y a mis espaldas al inoportuno visitante.
Yo obviamente perdí el apetito pero no la sed.
Ella comentó mi cambio de humor
Mientras chupaba un huesito
No hubo mucha sobremesa
Pero recuerdo que me pidió que me tapara un ojo
Para decirme lo guapo que hubiese sido.
No había sentido el viento frío que soplaba afuera
Hasta ese momento en que ella se despidió poniendo sus mejillas
Y no sus labios para el beso.
27/6/11
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